|
"La vida de los muertos consiste en hallarse presente en el espíritu de los vivos". Cicerón s. I a.C.
Aquellos que hemos crecido con Delibes no nos cuesta reconocer lo que las lecturas de sus libros han supuesto en nuestras vidas como estudiantes y como personas.
Todos, alguna vez, nos hemos sentido como Daniel el Mochuelo, protagonista de El Camino, cuando teníamos que dejar nuestros pueblos después del verano para regresar a nuestra ciudad. Después de vivir andanzas y desventuras con nuestros amigos de correrías por los campos, debíamos regresar a la rutina urbana.
Nos solidarizábamos con Quico, en El príncipe destronado, el niño al que su nuevo hermano le ha robado el protagonismo en casa.
Hemos sido testigos de una época, a través de su palabra: Carmen, en Cinco horas con Mario, desvela la incomprensión y la mezquindad a la que había sido sometida por su difunto marido. Paco, Régula, Azarías, en Los Santos Inocentes, son los personajes de un retrato de la dureza de la existencia cotidiana y del sometimiento al amo en un cortijo extremeño.
Son tantos los libros escritos, tantas las historias narradas en un castellano preciso y sencillo, que no es difícil revivir de la mano de este maestro de la narración situaciones duras (La mortaja, Las ratas...), un canto al medioambiente (Un mundo que agoniza, De Valladolid...), el amor (Señora de rojo sobre fondo gris), el abandono del campo (El disputado voto del señor Cayo), su crítica a la violencia y la búsqueda de libertad (La guerra de nuestros antepasados, más tarde versionada al teatro), son tantas... hasta llegar a su última obra El hereje, la historia de unos hombres y mujeres de carne y hueso en lucha consigo mismos y con el mundo que les ha tocado vivir.
En el documental Esta es mi tierra, emitido por TVE de 1981, oímos a Miguel narrar con maestría aspectos de Castilla.
GRACIAS, DELIBES. Estarás siempre en nuestros espíritus porque seguirás entre nosotros a través de tu palabra.
|
Breve biografía y bibliografía del autor.

|